Todos hemos experimentado cómo es salir lastimados por alguien que no quiso escucharnos lo suficiente para poder entendernos. Tal vez en su intento de tener la razón, dañaron una relación que podría haberse salvado con un poco de paciencia y curiosidad. Probablemente también hayas estado en el otro lado de la moneda. Tomando el control en una discusión y ganar un argumento, pero perdiendo una relación. 

¿Qué pasaría si en lugar de querer tener siempre la razón, intentáramos hacer lo correcto para todos? Cuanto más escuchamos, más aprendemos y más posibilidades tenemos de protegernos de nuestra gran bocota.

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Valiente
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