La gracia de Dios hacia nosotros es una invitación para ser grandes, asombrosos. Es nuestra oportunidad de extender a otros lo que Dios libremente nos extendió a nosotros. Pero, mientras la mayoría de nosotros está lleno de algo… que usualmente no es gracia. Entonces, ¿de qué estás lleno? Y, ¿qué necesitarías para dar a alguien más lo que ellos no esperan, o no se merecen?

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